En todas las grandes crisis se mezcla la tragedia con la farsa y un buen ejemplo es El Decamerón, un conjunto de nobles que han huido a los cerros para evitar la muerte segura, debido a la peste que, en ese entonces, asolaba Florencia. Desde ese lugar, este grupo de hombres pasa si tiempo entretenidos en narrar cuentos subidos de color. Otro ejemplo más contemporáneo fue el comienzo de la crisis de los partidos políticos italianos, en la época de Bettino Craxi, que empezó con algo tan banal como el descubrimiento de una estafa en un asilo de ancianos, por la cual un político desnaturalizado se robaba hasta los pañales de los viejos. Sin ir más lejos, en Chile no se hubiera descubierto la podredumbre de nuestra plutocracia de no haber mediado la delación de Hugo Bravo, por ejemplo, en el caso PENTA, un mozo de los aristocráticos controladores, Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano.
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