
Manifestando que “pretenden dar lecciones de democracia a Venezuela en vez de preocuparse de los graves problemas internos en sus propios países”, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado chileno, Alejandro Navarro, se refirió a la declaración sobre la nación bolivariana firmada por los cancilleres de Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay y Perú.




Tal parece que cierto sector de la prensa estadounidense observa la realidad a través de un cristal empañado y así se la trasmite a su población en un intento por hacerle creer que lo rojo es verde. El tema Cuba es un diáfano ejemplo.
El gobierno de Chile está participando activamente en la campaña internacional que intenta derrocar al gobierno democrático de Venezuela. La operación, desde luego, la dirige la Casa Blanca y en ella participa incluso el Pentágono. El encargado de implementarla en Chile es el canciller Heraldo Muñoz, que cumple su misión con singular dedicación. Ciertamente no podría actuar de ese modo si no contara con el visto bueno de la presidenta Michelle Bachelet, responsable de la conducción de la política exterior del país. Apoyan la política injerencista de Chile los partidos que se identifican con la oposición golpista venezolana, entre los cuales destacan la Democracia Cristiana y el Partido Socialista.
