
Si analizamos la crisis de dominación oligárquica con un mínimo de realismo, llegaríamos a la conclusión de “perogrullo” de que devolver el poder a sus verdaderos detentores, los ciudadanos, es la salida más democrática, más pacífica y más justa. La mayoría de las Constituciones legítimas, en la historia de la humanidad, han emanado de Asambleas o Cortes Constituyentes y, además, han sido refrendadas por sendos plebiscitos.






La Corte Suprema acogió recurso de unificación de jurisprudencia y aplicó una multa a empresa por prácticas antisindicales, al reemplazar a trabajadores en huelga con personal interno. La sentencia determina que la decisión de la empresa RGM de reemplazar personal vulnera las normas del artículo 381 del Código del Trabajo, que prohíbe expresamente esta práctica “en procesos de huelga legal, incluso trasladando personal al interior de la propia empresa”, lo que ya ha sido establecido en sentencias anteriores dictadas por el máximo tribunal.
El pensamiento único, con su omnisciente y abrumador aparato propagandístico-persuasivo-manipulador, ha desinformado y mentido ostensiblemente vendiéndonos, a través de su lobby comunicacional dominante, el triunfo electoral de los ‘tories’ como el triunfo de la austeridad (por sobre las políticas re-distributivas) a la hora de hablar de recuperación económica; en circunstancias que las causas reales de la “recuperación” (macroeconómica) -claro está- se encuentran más cerca de Bruselas (y la baja del precio del petróleo) que de las decisiones tomadas por el inquilinaje del 10 Downing Street.