
El asesinato aleve de Exequiel y Diego nos recuerda en forma dramática que vivimos en un país de gatillo fácil, aunque no sea siempre una bala la que mate. Dos jóvenes han sido abatidos por la ignorancia, brutalidad y falsos valores que la cultura que domina plasmó en un sujeto que bien puede corresponder al logotipo de todos estos años, en que ha dominado el precio por sobre el valor, el brillo de lo falso y superfluo, por sobre lo verdadero de las causas nobles y humanas.



Cambios profundos en la estructura del neoliberalismo no son posibles dentro del actual orden político. La Constitución vigente es una camisa de fuerza que impide cualquier movimiento liberador del cuerpo social. Lo saben los que se han opuesto a las demandas de las organizaciones sociales y que para sortear las presiones, al final terminan aprobando leyes mediocres sobre lo que el pueblo exige.

El ministro en visita para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Hernán Crisosto, dictó condena en contra de 30 agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) por su responsabilidad en el delito de secuestro calificado de Luis Durán Rivas, ilícito perpetrado a partir del 14 de septiembre de 1974. Durán Rivas es una de las víctimas de la denominada “Operación Colombo”.