Dispositivos para la red de datos: nuestras armas cargadas de futuro

La inoculación del miedo. La extensión de las disciplinas. La crimina lización de la protesta. La culpa bilización del deseo. Nos ponen en el blanco para ser ajusticiados, porque no aceptamos calladitos ser destinados al sacrificio. Y eso es ejemplar, se multiplica, atemoriza. Una maquinaria precisa de producción de escenas está en juego. Conocen el orden de la ficción y la ficción del orden. Tienen gerentes de contenido y fábricas de enunciados.”.

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Destrozar las ruinas de un país arruinado

Es habitual, en Brasil y en muchos otros países, que se le conceda al nuevo mandatario un periodo como una especie de luna de miel, desde el momento en que se sienta en el sillón principal de la nación hasta que sus ideas y su programa, sean implementados. O sea, empiece a gobernar. Digamos, unos 100 días, generosamente concedidos por la clase política, el empresariado, el agronegocio, el sacrosanto mercado financiero y, casi siempre, también por buena parte de los manipuladores de la opinión pública.

 

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La caravana de la muerte: “La muerte vive espantada del horror de los humanos” (Theodoro Elssaca)

Mientras los 15 prisioneros políticos se enfrentaban al pelotón de fusilamiento, observaban desafiantes a quienes los iban a ejecutar. Ese día, 16 de octubre de 1973, en el polígono del regimiento Arica de La Serena se consumó la ignominia. ¿Cargos? Ser partidarios del gobierno de la Unidad Popular. Desde Santiago llegaba la orden de ajusticiarlos, para aterrorizar a la ciudad y al país. Consumada la felonía, donde hubo responsabilidad entre otros, de los militares Arellano Stark, Moren Brito, Ariosto Lapostol y Juan Emilio Cheyre, en secreto los cadáveres fueron inhumados en el Cementerio Municipal de La Serena. Entre los fusilados, elegidos al azar, había dirigentes políticos, sociales, el abogado Roberto Guzmán Santa Cruz y el músico Jorge Washington Peña Hen, director de una orquesta de jóvenes talentos. Existe un cuadro de Francisco de Goya, titulado “El tres de mayo en Madrid”, donde el artista aragonés recrea en toda su crudeza y dramatismo, el fusilamiento de patriotas madrileños, en manos de las tropas francesas. 

 

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