Demasiado parecido al trato de la dictadura cívico militar de Pinochet contra quienes la resistieron. Salvo porque las Fuerzas Especiales de Carabineros son mucho más sofisticadas en la actualidad que en los 80' del siglo pasado.
Archivo periodístico 2005–2019
Demasiado parecido al trato de la dictadura cívico militar de Pinochet contra quienes la resistieron. Salvo porque las Fuerzas Especiales de Carabineros son mucho más sofisticadas en la actualidad que en los 80' del siglo pasado.
Luego de ocho meses de gobierno, mucho de lo prometido por el actual mandatario ha brillado por su ausencia.Ha sido un tiempo de mala gestión, e instala escenario de futuros conflictos difíciles de determinar en sus intensidades y consecuencias.

A los marxistas de los años sesenta la tristeza nos parecía pequeñoburguesa. El pesimismo era de derecha. Nosotros éramos optimistas exultantes, inspirados en la Revolución Cubana que nos había traído de vuelta la pequeña molestia que significó el estalinismo, que solo había sido una desviación debido a la guerra, porque el modelo era sagrado e imbatible.

El gobierno, a pocas horas de conocerse el asesinato por parte del Comando Jungla del joven comunero mapuche Camilo Catrillanca, envió un mensaje de whatsapp a la coalición Chile Vamos para entregarle pautas para enfrentar el tema ante la prensa. La información, revelada por La Tercera, consiste en un documento redactado por la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno (Segegob) y destaca frases del ministro del Interior (ahora vicepresidente por el viaje del presidente Piñera) más una serie de “propuestas comunicacionales”.
Hace 80 años -el 9 de noviembre de 1938- tuvo lugar el inicio de la extrema violencia desarrollada por el régimen nazi contra los alemanes de origen judío; violencia que durante la segunda guerra mundial culminaría en el Holocausto. En esa noche se destruyeron casi todas las sinagogas de Alemania y Austria y más de 7.000 comercios judíos. Además, se mató a casi un centenar de ellos. Y comenzó la última fase de deportaciones, internaciones en campos, despojos y prohibiciones previa a la “solución final” decretada a comienzos de 1942.
Sebastián Piñera le compró a los uribistas colombianos el Comando Jungla, una unidad de militares criminales dedicada a asesinar a guerrilleros y narcotraficantes. Colombia se ha convertido en una especie de “Escuela de Panamá” para policías asesinos, pero los verdaderos dueños de esta institución tenebrosa son los norteamericanos, en este caso, sobre la base del “Plan Colombia” y en aras de la “Seguridad Democrática”, cuya acción notable fue la operación llamada “los falsos positivos”, que consistía en pagar un bono especial por cada “guerrillero muerto en combate. Los corruptos oficiales colombianos, en acciones encubiertas, asesinaron ciudadanos marginales, a quienes vestían de guerrilleros, y lograban la prima ofrecida.
Según fuentes diversas y oficiales, como el Juzgado de Garantía de Collipulli, declaraciones entregadas por José Aylwin, Consejero del Institulo Nacional de Derechos Humanos, Carabineros, el Ministerio de Interior y artículos de prensa, es posible resumir y ordenar las informaciones que circulan en torno al asesinato de Camilo Catrillanca en 12 puntos.
La primera ministra británica, Theresa May, se encontraba este jueves cercada tras una cascada de renuncias en su gabinete, y exigencias incluso de sus correligionarios del Partido Conservador, de que dimita, un día después de lograr que su consejo de ministros aprobara el acuerdo en lo que se consideró un triunfo en el proceso de separación de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE).
Hubo algo horriblemente familiar sobre la forma en que conmemoramos el supuesto fin, hace cien años, de la Primera Guerra Mundial. No sólo las cascadas de amapolas ni los nombres ya conocidos: Mons, Somme, Ypres, Verdún. Sino el casi total silencio sobre los que murieron en ella, cuyos ojos no eran tan azules como los nuestros ni sus pieles tan rosadas como las nuestras, aun cuando el sufrimiento que les causó la Gran Guerra continúa hasta hoy.
En medio de la inagotable carnicería de Netanyahu contra el despojado pueblo palestino en Gaza,la prensa de Israel se desbordó con la contratación de Ephraim Halevy (EH), anterior mandamás del Mossad (espionaje público
de Israel), por la agencia israelí de espionaje privado
Black Cube (http://bit.ly/2DgVUPe).