
La abrumadora victoria del nazi Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas no debe ser subestimada. Brasil es la octava potencia mundial, con posición geopolítica de primer orden en América del Sur. Bolsonaro, descaradamente chovinista, misógino, racista, homófobo, proyanqui y prosionista, detesta los valores democráticos. Es la continuación del golpe de Estado contra la democracia, iniciado mucho antes del golpe parlamentario que tiró a Dilma con una extraña movilización de masas y una campaña mediática internacional que dibujó al PT como el único partido corrupto del país. Campaña salida del Departamento de Justicia estadunidense, promotor del caso Odebrecht y las miserables delaciones retribuidas.
Diputados y diputadas de las bancadas de oposición ingresaron un proyecto de resolución para que el Presidente de la República de Chile emita un pronunciamiento rechazando las declaraciones de carácter homofóbicas, xenófobas, misóginas y reivindicatorias de violaciones a los derechos humanos emitidos por el candidato a la presidencia de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro.
La actriz y cantante Carmen Barros sorprende por su prodigiosa memoria, relatando con lujo de detalles lo acontecido hace décadas en su deslumbrante carrera artística. Su rostro brilla y se embellece al referirse al histórico estreno de “La pérgola de las flores”, la emblemática comedia musical de Isidora Aguirre y Francisco Flores del Campo, donde ella interpretó a Carmela de San Rosendo.
Como sabemos, el camaleón cambia de colores según la ocasión y, tanto en la izquierda como en la derecha, la imitación a las tendencias triunfadoras se impone: en los años 30 los movimientos de derecha, a nivel mundial, imitaban a los ídolos dictadores, (Adolfo Hitler y Benito Mussolini), fue el caso de Salazar, en Portugal, el traspaso de la juventud de la Confederación de Derechas Españolas a la Falange, de José Antonio Primo de Rivera, y el monárquico Calvo Sotelo no disimulaba su admiración por el fascismo, (incluso en Chile ya lo hemos planteado en otros artículos sobre el tema,
En un escenario cada vez más tenso, donde la crisis social se profundiza como evidencian las más de mil ollas populares organizadas en distintos barrios, los comedores públicos que funcionan incluso en escuelas cerradas por el gobierno provincial, en iglesias, en los barrios de menores recursos y el sistema de trueque que comenzó el año pasado en localidades de la provincia de Córdoba, se extiende a algunos municipios del conurbado, cuando estallan los escándalos de una justicia que está violando las leyes y la Constitución, al ser utilizada por el gobierno para perseguir a opositores.
Como “una enorme oportunidad para cambiar la forma en que hemos estado afectando la salud del planeta y así evitar un daño irreversible” calificó Greenpeace las conclusiones del informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC por sus siglas en ingles), quienes plantearon la necesidad urgente de limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C, en lugar de 2°C para así evitar una debacle en el clima del planeta.
De triunfar Bolsonaro en la segunda vuelta en Brasil, con sus 207 millones de habitantes, pasaría a formar parte de los países que tienen gobierno de ultraderecha en América, conformando el 66% de toda población de este continente, esto es, más de 600 millones de seres humanos. El tercer Reich de Hitler en su mejor momento (1941), logró tener bajo su dominio una población, que apenas superaba los 107 millones de habitantes. Es duro constatar que los herederos de este fracasado imperio del siglo pasado, con un pensamiento muy cercano a éste, hoy dominan en tan vastos sectores de la población mundial. ¿Qué ha estado pasando para que esto sea así?