Pese a todas las maniobras confusas y las dificultades con las que se encontró este año la expresión popular de los “Mil Tambores”, la actividad se realizó con la fuerza rebelde de la autogestión popular y barrial. Los Pasacalles en distintos sectores de los cerros de Valparaíso se desarrollaron sin ningún problema, cuidando prolijamente el entorno y llenando de sonidos, colores y alegría las empinadas y sinuosas calles de los barrios populares.
En el cerro Las Cañas el Pasacalles, además de su expresión cultural, agregó un contenido de lucha y de denuncia, transformándose en una colorida y musical actividad de protesta por una salud digna, pero al mismo tiempo incluyó la exigencia de esclarecer el “suicidio” de Alejandro Castro, luchador ambientalista del Cabildo Quintero-Puchuncavi.
En un volante repartido a la multitud de asistentes, exigiendo “Justicia par Amelia” se expresaba:
“Amelia era la única hija de Camila Jorquera y Mauricio Salazar, dirigentes del Centro Comunitario Las Cañas (…) murió el 04 de julio de 2018 en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Murió porque el hospital bloqueó y negó la hospitalización de Amelia en su Unidad de Pacientes Críticos (UCI), a pesar de que contaba con una cama disponible en dicha unidad. Murió porque a pesar de ser llevada a seis Médicos diferentes, ninguno fue capaz de dar un diagnóstico certero, señalando que padecía resfrío, rinofaringitis y bronquitis.
La pequeña Amelia murió por influenza tipo A, en medio de procedimientos erráticos y malos tratos. Murió porque a 4 años del megaincendio de 2014, el cerro Las Cañas aún no cuenta con un Cesfam definitivo. Pero la verdad es que nuestra querida Amelia murió, como muchxs en nuestro país, a consecuencia de la gran desigualdad socioeconómica que enfrenta nuestra sociedad, la que perpetúa un injusto acceso a la salud y otros derechos…”
También se repartieron volantes denunciando las distintas sustancias tóxicas que respiran los ciudadanos de Quintero, Ventanas y Puchuncavi, indicando los efectos dañinos que provocan en la salud de las personas, constituyéndose en verdaderos venenos crónicos causantes de numerosas enfermedades, incluyendo el cáncer.
Comparsas, agrupaciones y bandas de distintas partes del país y la V región se congregaron a partir del mediodía en la parte alta del cerro Las Cañas este sábado 6 de octubre, para recorrer los recovecos de este sector que hace 4 años atrás sufrió la destrucción de miles de viviendas y la muerte de 15 habitantes como consecuencia de un horroroso incendio. Fue muy reconfortante ver el rostro nuevo de la reconstrucción, la que se debe en gran medida a la decidida movilización de los vecinos y vecinas que exigieron solución a las autoridades, y que con la misma fuerza con que se desplegaron para limpiar los escombros y las cenizas en que se convirtieron, producto de un verdadero terremoto de fuego, sus esfuerzos y recuerdos de toda una vida, se abocaron a levantar sus viviendas y fueron capaces de sobreponerse a la adversidad.
En medio de este remozado barrio miles de personas participaron activa y alegremente en este hermoso carnaval popular, desplazándose al ritmo de danzas hasta el Centro Comunitario Las Cañas, pasando bajo el balcón en donde Mauricio y Camila saludaban y agradecían a las agrupaciones participantes, resaltando el valor de una actividad multitudinaria, autogestionada por los propios participantes, las organizaciones comunitaria y barriales, junto a los vecinos y vecinas.
Amelia Salazar Jorquera y Alejandro Castro desfilaron por las calles del cerro Las Cañas, presentes en las sonrisas de las participantes y flotando en el aire junto a las notas musicales.
El pueblo organizado dio una bofetada multicolor a todos quienes pretendieron evitar y/o empañar esta expresión cultural que no sólo llegó para quedarse en Valparaíso, sino que estalló como un fuego artificial en distintos lugares del país, multiplicando por decenas los “Mil Tambores, ahora y siempre”.
Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 8 de octubre 2018