
Cuando las sociedades se saturan de abusos, crece la desigualdad, sobran las mentiras y el sometimiento se cubre con prácticas que parecen democráticas. Se vuelve inaceptable la convivencia, se suceden las épocas de odio, donde cualquier chispa produce manifestaciones, desmanes y hasta la sublevación de los pueblos con actos de violencia donde nadie le garantiza nada a nadie.








