En todos los conflictos agudos los actores principales son la mentira, la desolación y la muerte: en la Primera Guerra Mundial los sobrevivientes de las batallas tóxicas terminaban con sus rostros destruidos y el sistema nervioso deshecho. George W. Bush ordenaba esconder a los muertos en sacos de basura, durante la sangrienta guerra de Irak, a fin de rebajar el efecto mediático en las familias norteamericanas. Hoy, el Presidente Emmanuel Macron, que no logra detener la ya onceava manifestación de los “chalecos amarillos”, está provocando la aparición de caras rotas, al igual que en la 1ª Guerra Mundial, (en la Plaza de la República el dirigente Gerardo Rodríguez perdió un ojo, en una manifestación, y así muchos casos más). Donald Trump oculta las jaulas donde encierra a los niños centroamericanos.
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