Prefiere la calle a los despachos universitarios. Siempre que puede saca a sus alumnos del aula para que miren alrededor, comprendan el país en el que viven, lo observen, lo toquen. Esther Solano es una académica con mucho de reportera. Entiende la investigación con una libreta en la mano y sus ojos clavados en los de su interlocutor. Así se hizo una más entre los anarquistas Black Blocs de las manifestaciones de junio de 2013. Así fue cómo, junto con sus alumnos, recorrió la Avenida Paulista (São Paulo) día sí y día también, para entender a ese Brasil que gritaba "Fuera Dilma", después de años de bonanza de gobiernos petistas. Y así, con su libreta, sus gafas rojas, y una curiosidad infinita, investigó durante el último año el fenómeno Bolsonaro. El resultado es el libro O ódio como política: a reinvençao das direitas no Brasil.
Arriesgan su vida quienes salen a protestar a la calle, para exigir educación gratuita, fin de las AFP y que la constitución política de 1980 sea lanzada a la cloaca. También la arriesga el pescador artesanal, cuando sale a cumplir su faena, en una frágil embarcación. 
Armado con un rifle de asalto y tres pistolas, un hombre blanco identificado como Robert D. Bowers, de 46 años, mató ayer a 11 personas e hirió a otras seis al atacar la sinagoga de la congregación Árbol de la Vida, en Pittsburgh, cuando se oficiaba una ceremonia, informaron autoridades locales y medios de comunicación.
Basta dar una rápida ojeada a las noticias de cada día para percatarse que la atención de autoridades y de la prensa siempre se centra en acontecimientos ocurridos en las grandes metrópolis, o en las ciudades capitales de regiones, allí donde explotan casos escandalosos como los de PENTA, CAVAL, SQM y otros de similar tamaño. Ello es comprensible, ya que la mayor parte de la población (y del electorado) se concentra en esas ciudades, en las grandes, en las poderosas.

Los grandes propietarios hacen que sus colaboradores escriban una propuesta de cambios verdes.
Durante el siglo pasado, en muchas regiones del mundo se lograron notables progresos en el control de la mortalidad infantil, mejoras en la alimentación, la atención sanitaria básica y el control de muchas enfermedades infecciosas. Esta composición de elementos dio como resultado un número y proporción cada vez mayor de personas que llegan a etapas avanzadas de la vida. En nuestro país la esperanza de vida Chile alcanza los 80,5 años, la más alta de Latinoamérica, expectativa que se empina, en el caso las mujeres, a los 83 años y a los 79 años en los hombres, según el último informe de la OMS.