Madrid. Con un baño de masas y mucho boato y rituales militares, el rey Felipe VI de Borbón fue proclamado como tal en una sesión solemne en el Congreso de los Diputados, donde pronunció su primer discurso como jefe del Estado español, en el que instó al conjunto del país a la “unidad” dentro de la “diversidad”. En la ceremonia, controlada al milímetro por la Casa Real, destacó la actitud de los presidentes de Cataluña y el País Vasco, Artur Mas e Íñigo Úrkullu, respectivamente, que se negaron a aplaudir la coronación y el discurso del nuevo monarca; así como la ausencia de la Infanta Cristina, quien fue apartado de los actos oficiales por el caso de corrupción que le vincula directamente a ella y a su marido, Iñaki Urdangarin.
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