En otras épocas los reyes, emperadores y califas, tenían bufones en sus cortes. No necesitaban ir a la feria a buscar sus servicios. Hoy, a causa de la modernidad, el oficio del bufón se ha difundido por el orbe y es necesario arrendarlos en el mercado laboral. Los hay de diferentes atributos, nacionalidades y tarifas, como suele suceder, debido a la diferencia de calidades. Si es premio Nobel de literatura y se llama Mario Vargas Llosa, una visita de tres o más días, donde están incluidas conferencias en las universidades, reuniones con el empresariado y una visita de cortesía a una escuela pública, vale alrededor de 150 mil dólares. Quizá sea más. Lejos, sin embargo, de lo que cobra Bill Clinton, que hace un tiempo se embolsicó 330 mil dólares por dar una conferencia en China.
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