
No hay cambio posible sin debilitar las grandes empresas y fortunas. Las empresas gigantes y las grandes fortunas. Estos son los actores más importantes de una economía crecientemente globalizada, los que determinan las reglas del juego y los que cosechan los mayores beneficios. Según la Conferencia de Naciones Unidas y el Desarrollo (UNCTAD) las 100 empresas transnacionales (ET) más importantes tenían en 2015 activos valorados en cerca de 13 billones de dólares, una cantidad superior al Producto Interior Bruto (PIB) de los países que forman parte de la Unión Económica y Monetaria, superaba en un 159% el de toda Latinoamérica y el Caribe, en un 789% el de África subsahariana, en un 973% el de la economía española y en un 3.174% el del conjunto de los países de ingreso bajo, según la clasificación utilizada por el Banco Mundial. Fernando Luengo, Rebelión
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