
En 1925 Chile sufría una crisis de dominación plutocrática, muy similar a la actual, y lo viejo se negaba a morir y lo nuevo aún apenas se asomaba. Vicente Huidobro, que acababa de llegar a Chile procedente de París, fundó un periódico, Acción, donde criticaba con vehemencia a los políticos corruptos de la época, incluso, publicó una lista que incluía a los más sinvergüenzas de ellos, lo cual le valió una paliza que, seguramente, tuvo incidencia en su prematura muerte. Su texto, Balance patriótico, contenía frases tan rotundas que parecía fueran escritas para la actualidad: “La historia financiera de Chile se resume en la biografía de unos cuantos señores que asaltan el erario nacional”, (hoy representados por los Luksic, los Délano-Lavín y los Ponce Lerou, entre otros). “Un Congreso que era feria sin pudicia de la imbecilidad. Un Congreso para hacer onces buenas y discursos malos”. “Las instituciones, las leyes, acaso no sean malas, pero nunca hemos tenido hombres, nunca hemos tenido un alma, nos ha faltado el hombre”.
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