Los parlamentarios hacen todo lo posible para aumentar el justo rechazo que, desde décadas, les tiene la opinión pública y, con sobrada razón: según las últimas encuestas de opinión, el noventa por ciento no confía para nada en esa institución, así, políticos, parlamentarios o jefes de partido tienen una equivalencia a mafiosos y delincuentes, que cometen permanentemente abusos de poder, que son “cafiches” del Estado y que muy pocas veces cumplen con sus deberes en el Congreso, aun cuando sea calentando el asiento – hay diputados que pasan desapercibidos los cuatro años, pues no suenan ni truenan en la discusión y aporte a los proyectos de ley -; tal vez algunas de estas acusaciones sean exageradas, sin embargo, los parlamentarios siguen haciendo todo lo posible para aumentar su capital monetario y también de desprestigio.
Leer más