
La reestructuración de China (según un análisis del experto Alexéi Efímov, publicado en el portal Slon.rupublica) no seguirá el modelo soviético (que dio inicio a la perestroika), pero sí vivirá una modernización y ciertos cambios estructurales. Por ejemplo, el monopolio de las empresas del sector público en una serie de campos, como telecomunicaciones, energía y vivienda, debe quedar en el pasado. Las autoridades consideran permitir que el capital privado y extranjero entre (por supuesto, con ciertas condiciones y limitaciones) en los sectores de telecomunicaciones y energía.
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