
Nadie se atreve a asegurar si el “cónclave” de la Concertación más los comunistas se va a llevar a cabo a mediados de este año: hasta ahora, todo los “michelólogos” están de acuerdo en que la “Papisa” gana la carrera, de lejos.
Archivo periodístico 2005–2019

Nadie se atreve a asegurar si el “cónclave” de la Concertación más los comunistas se va a llevar a cabo a mediados de este año: hasta ahora, todo los “michelólogos” están de acuerdo en que la “Papisa” gana la carrera, de lejos.
Poco nuevo hay por agregar a lo mucho que ya se ha dicho sobre el Papa Francisco desde su sorpresiva elevación al trono de San Pedro. Trataré de sintetizar esta breve nota en torno a tres ejes: (a) las acusaciones sobre su actuación durante la dictadura genocida cívico-militar; (b) su política como Arzobispo de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal; (c) el posible impacto de su pontificado sobre la realidad sociopolítica de América latina.

Uno de los conflictos que más publicidad ha habido en medios empresariales con respecto a las reclamaciones por tierras ancestrales es con el latifundista René Urban, ligado a sectores ultras de la derecha chilena.

Nicolás Maduro es un robusto grandulón de 1.90 metros de alto, y negro y tupido bigote, que condujo en Caracas un metrobús durante más de siete años, fue canciller otros seis y ahora es candidato a la primera magistratura y presidente encargado de Venezuela. Forma parte de la nueva generación de mandatarios latinoamericanos que, como el obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva o el sindicalista cocalero Evo Morales, incursionaron en la política desde las trincheras de las luchas sociales de oposición.
Tanto en la derecha como en la Concertación, saben que de no tomar medidas, el modelo se puede venir abajo con impredecibles consecuencias para la mejor de las expresiones de la cultura dominante: la codicia.
Habitantes de Buenos Aires celebran al nuevo Papa Francisco I como si hubieran ganado la final del Mundial de Fútbol contra Brasil. ‘Ahora Dios atiende en Buenos Aires y es peronista’, comenta medio en broma una señora apretujada en el subterráneo metropolitano que aumenta de precio al ritmo de la devaluación de los salarios.
La Argentina se empapó. Mojada está, húmeda de gusto por su papa. Hace días y días que nadie habla de otra cosa o, si alguno sí, lo relaciona: papa y los diputados, fútbol y papado, papas y dólar blú y más papas, sus tetas operadas y el celibato de los papas.
En el tribunal oral de San Bernardo se condenó a un año de pena remitida al doctor Milton Flores por infracción al artículo 8 de la ley 20.000 – cultivo de cannabis – a pesar de utilizarla como parte de tratamiento médico. Este hecho es una muestra de lo anacrónico de la legislación en esta materia, afirmó Marcel Claude, candidato presidencial.
El mismo día de su muerte el presidente Hugo Chávez le ganó una nueva batalla a su más empedernido enemigo, el gobierno de Estados Unidos.
El Papa actual no será parecido a León XIII – autor de la Encíclica Rerum Novarum (acerca de las Cosas Nuevas) -: la doctrina social de la Iglesia tiene poco espacio, una vez derrumbada la Democracia Cristiana en el mundo y la intrascendencia de pensadores cristianos y conversos que, en el siglo XX, fueron fundamentales.