México DF.- En entrevista telefónica desde Estocolmo, Jan Sandquist (1932), documentalista sueco, recuerda el funeral de Neruda: “Fuimos a su casa en Santiago, inmediatamente después de que trajeron el cuerpo de la Clínica Santa María, la casa fue totalmente destrozada, estaba Matilde con algunos amigos frente al ataúd del poeta, no sabíamos qué hacer, filmamos un poco. De repente llegó una tropa militar, del vehículo se bajó un oficial del ejército para saludar a Matilde, dijo que venía como representante del gobierno para expresar el pésame, dio el saludo y se fueron; Matilde nos dijo: ‘por lo menos el militar tuvo que sacarse la boina y mostrar su respeto’. Después comenzó el cortejo fúnebre desde La Chascona al Cementerio general”. En 1973, Sandquist entrevistó al embajador Harald Edelstam: “Pablo estaba acostado en su cama semiparalizado leyendo un libro. Parecía terriblemente entristecido por lo que está pasando en el país. Su deseo era, al día siguiente viajar a México para denunciar lo que está pasando realmente en Chile. Ese fue su último deseo, pero no se cumplió” (Cita del documental: Santiago. Ciudad violada).
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