
Imaginémonos, un solo instante, que Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo, diera una conferencia de Prensa, desde una prisión “dorada”, y declarara que los campos de concentración nunca existieron y que los nazis jamás quisieron exterminar al pueblo judío. Sólo en Chile, un país anormal, el director de la DINA, Manuel Contreras, desde una cárcel de lujo, financiada por todos los chilenos – incluidos los familiares de detenidos desaparecidos, fusilados, torturados, exonerados, exiliados y ex presos políticos – se le da la oportunidad de dirigirse a toda la nación, a través de canales de televisión, para proferir mentiras, amenazas y declarar, en forma brutal, que la “Gestapo chilena” nunca violó los derechos humanos, jamás torturó, jamás asesinó, ni jamás hizo desaparecer personas – sólo se dedicó, según él, a combatir a los terroristas en una guerra de guerrillas -.
CLARIN está en las calles en este momento. Pero se está agotando. Desde primeras horas de la mañana hemos seguido el proceso de distribución desde las agencias a diferentes kioskos y la percepción inicial ha sido de un enorme interés de los lectores por comprar el diario, que se vende a solo 500 pesos. En el centro de Santiago hemos visto a decenas de personas que compraron su CLARIN antes de entrar a las oficinas.

En la noche del lunes falleció en Estados Unidos

El entonces brigadier general Juan Emilio Cheyre Espinosa adhirió a un “Acuerdo Solemne” de complicidad y obediencia al “capitán general” Augusto Pinochet renovado por 44 “brigadieres generales” el viernes 5 de enero de 1996. Los generales fueron convocados para suscribir una suerte de escritura de ese pacto por el entonces “mayor general”
Estas tres personalidades han tenido el rol central en la tragedia chilena a partir de los revolucionarios años 60. Eduardo Frei y Salvador Allende – que de amigos pasaron a ser enemigos – se han reencontrado con la muerte en distintos momentos históricos, propinada por la misma mano criminal del innombrable: Allende, heroicamente en el combate de La Moneda y Eduardo Frei, asesinado por medio de sustancias químicas, en la otrora elegante Clínica Santa María. El único de estos tres personajes que salió indemne, tanto de la justicia nacional como internacional y que terminó muriendo en su cama, de puro viejo, fue el tirano, Augusto José Ramón Pinochet, para la indignidad de nuestra justicia.


Entre las innumerables tropelías, asesinatos, torturas y otros crímenes cometidos por la tiranía que encabezó Augusto Pinochet Ugarte en Chile durante 17 años figura también la eliminación de la nacionalidad chilena de los opositores y en ese absurdo castigo me correspondió ser el primero de la lista y único periodista a quien se aplicó esa arbitrariedad con pretexto en un escrito con mi firma publicado en el periódico mexicano “Excélsior” el 28 de julio de 1974.