
En una grave actitud delictiva, las autoridades de varios países europeos impidieron la libre circulación en su espacio aéreo del presidente de Bolivia, Evo Morales, lo que fue equivalente a un secuestro. El avión del mandatario, en peligro de agotar el combustible en vuelo, se vio forzado a un aterrizaje de emergencia en Viena, donde Evo debió permanecer 14 horas como un virtual rehén de la pax americana que se pretende imponer en todo el planeta desde el 11/S. Aunque Barak Obama ha superado a su antecesor en la construcción de un Estado policial y militarizado a escala mundial.





En toda derrota catastrófica, como la de Andrés Allamand y su Partido, en las recientes elecciones primarias tiene que haber un malo de la película – que, en este caso, pienso en Joaquín Lavín -, que tuvo el “mérito” de recibir un sonoro “hasta cuándo me humillai concha de tu madre”, insulto proferido por el amargado Andrés Allamand quien captó, mejor que todos sus compañeros de tienda política, que la derrota en estas primarias constituye el primer paso hacia el abismo de Renovación Nacional, condenada a ser la eterna “segundona” de la derecha – una especie de antigua empleada doméstica, o Yo, la peor de todas, en la casa los numerarios del Opus Dei -.

“Definitivamente están todos locos”. Con estas palabras expresó la presidenta argentina, Cristina Kirchner, la indignación unánime de los latinoamericanos acerca del incidente con el avión del mandatario boliviano Evo Morales. Hasta el momento, en tanto, la cancillería chilena está muda.