Si algo no puede criticarse de Trump es su sinceridad. Tanto en su campaña como a lo largo de su gobierno ha dicho y ha practicado que su prioridad es “hacer grande de nuevo a Estados Unidos”. Es decir, una búsqueda de la hegemonía mundial que tuvo después de la segunda guerra mundial. De que toda otra consideración, sea la paz y seguridad mundial; la vigencia de la democracia y de los derechos humanos; e, incluso, la sustentabilidad ecológica del planeta, pasan completamente a segundo plano.
Donald Trump apremió este lunes a los altos mandos militares venezolanos a traicionar al presidente Nicolás Maduro, y afirmó que acabar con el régimen chavista pavimenta el cambio deseado por él en Cuba y el fin del socialismo fuera y dentro de su país; todo esto en un discurso que pronunció en Miami, capital antichavista y anticastrista, dedicado más que nada a captar el voto latino conservador en Florida para su relección. 
Miles de ciudadanos protestaron este sábado en Barcelona, España, para mostrar su rechazo al juicio que 12 líderes independentistas catalanes encaran en el Tribunal Supremo por su intromisión en el proceso político que ocasionó el referéndum del pasado 1º de octubre de 2017.
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está decidido a aplicar un plan B, C, D, E y F para Venezuela, en el que se incluiría una posible intervención militar; el Congreso no está dispuesto a apoyar tal acción contra el país.



