
Qué vergüenza. Chile no firmó el Pacto sobre Migración, elaborado por las Naciones Unidas. Junto a Estados Unidos, Israel, República Dominicana, Italia y otros, exhibe su postura de niño taimado, o si se quiere, perdido en la jungla. Entre los argumentos esgrimidos se dice, que no es un Derecho Humano y a nuestro país le asiste la responsabilidad de cuidar sus fronteras y la integridad de su territorio. Sí, porque en Chile se respetan los Derechos Humanos y prueba de ello, es comprobar cómo los pueblos originarios viven felices en su territorio ancestral, donde desarrollan su cultura y forma de vida en libertad. Nadie los vigila, atemoriza ni les envía fuerzas militares de ocupación, llámense jungla, huracán o tormenta del desierto. Miente quien argumenta lo contrario, venga del mundo militar o civil.
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