El cineasta Sergio Eisenstein hubiera soñado que la filmación de la toma del Palacio de Invierno hubiera sido transmitida en vivo y en directo por la mayoría de los canales de televisión del mundo, incluso, visto en todos los móviles. A Hitler tal vez le hubiera gustado que lo mismo hubiera ocurrido con el incendio del Reischtag. En la actualidad, cualquier acontecimiento importante lo podemos observar, en su cruda realidad, a través de los medios de comunicación de masas, por ejemplo, grabar la muerte en directo, sea por eutanasia o por violencia, no causa mayor impacto, pues ya se ha convertido en lo cotidiano.
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