Si alguien enfrenta en la calle a un mendigo y lo trata de basura, a lo sumo, el afectado le lanzará una mirada de desprecio. Si una cuadra más adelante, nuestro personaje encuentra a una pareja de carabineros y la injuria, será detenido y trasladado a la comisaría. Después de lograr su libertad condicional, retornará a sus paseos diarios. Ahora, si se le ocurre increpar a una persona rubia de tez blanca y ojos azules, a quien le grita: “Sal de mi presencia, blanco repugnante, olor a letrina”, ¿debe ser acusado de racista? El ofendido le puede devolver el insulto y el tema se zanja ahí. Ahora, si el paseante enfrenta a un negro y lo humilla, diciéndole: “Regresa a tu país negro asqueroso”, el ofendido va a acusarlo de racista, y su demanda será acogida.
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