Puede parecer una contradicción, pero es una perfecta coherencia de esta fusión entre la adoración de los mercados desregulados con las tradiciones, conservadas cual reliquia, por las oligarquías. Es el núcleo que inspira desde la Cota mil al barrio El Golf y La Dehesa, representado cada día con más claridad por el gobierno de Sebastián Piñera. No hay incoherencia, aun cuando lo sea, en la iluminación de las derechas y en su continuidad con el modelo neoliberal, hoy post neoliberal. Liberalismo en materias económicas y comerciales, y conservadurismo. La supuesta racionalidad de los mercados, tan voceada y argumentada por economistas y otros oficiantes de las finanzas, se estrella con la fuerza de las elites por imponer sus ideas. Si otrora estuvieron bajo la señal de la cruz, hoy lo están bajo otros mitos, amparados por sus medios de comunicación y la violencia de las instituciones.
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