
El mercado está sujeto a permanentes fluctuaciones y es extraordinariamente sensible a los avatares políticos. Los precios de las mercancías pueden subir o bajar de acuerdo a esas eventualidades. Y eso afecta las relaciones comerciales internacionales; crea temores, incertidumbres. Las grandes empresas, para hacer sus negocios, necesitan tener la seguridad que, a pesar de esas alteraciones, sus proveedores no interrumpirán el flujo de mercancías que acostumbran a enviarles y, por consiguiente, no se paralizará la producción de sus fábricas. Un interés similar tienen, también, las empresas que proveen a aquellas de las materias primas que necesitan pues tampoco quieren ellas ver interrumpido el flujo de pagos a recibir por la venta de sus productos. Para asegurar la satisfacción de ese interés recíproco se ha extendido en los negocios internacionales la práctica de celebrar contratos de venta a futuro cuya finalidad es, precisamente, comprometer tanto la entrega de materias primas como de sus pagos, a pesar de tales avatares, durante un período que se acuerda de antemano. Pero nuevas prácticas exigen nuevas aficiones o especialidades. La venta a futuro exige de especialistas que se dediquen al estudio de los factores que hacen posible la celebración de tales convenios. Porque es necesario considerar factores que pueden influir en esas operaciones y provocar eventuales crisis. Surgen, entonces, los ‘expertos’ en ventas a futuro cuya finalidad es colaborar a resolver los problemas que acarrea la celebración de convenios de esa naturaleza.



Desde China proviene la información etílica del momento. El vino “Frei Presidential Wine”, en ese país milenario se comercializa en 900 mil pesos la botella, es decir a 8.995 yuan. Se han puesto a la venta, 40 mil botellas y los distribuidores se afanan en importar otra cantidad similar, pues el vino se vendió en un abrir y cerrar de ojos. O bebidos de un trago. Bien podría tratarse de un tonel de miles de litros y los exagerados, cuya abundancia en nuestro país excede la envidia, han querido crear la necesaria animosidad.


En el marco de la celebración del 92 aniversario de Carabineros de Chille, el director de la institución, general Mario Rozas abordó los hechos de corrupción ocurridos al interior de la policía uniformada. “Soy el primero en condenarlo con todas mis fuerzas, para que jamás volvamos a ser motivo de traición de quienes transgredieron los principios y valores institucionales, aseveró y pidió aplicar las “máximas sanciones penales” contra quienes han perpetrado “tan despreciables actos”.