Hace solo unos meses denunciábamos, en el diario El País, que el hambre que aún persiste en el mundo es un crimen. Un mundo que dispone de comida suficiente para alimentar a todos pero que desperdicia un tercio de lo que produce. Un mundo en el que sabemos de sobra cuáles son las causas profundas del hambre y conocemos las soluciones para combatirla.





Admiramos a Hitler, a Mussolini, a Franco, a Stroessner, a Somoza, a Batista, a Pinochet por cierto.
"Hasta que Brasil aplique la pena de muerte, los grupos de exterminio son bienvenidos