El mundo parece decidido a dejar a Joseph Stiglitz en fuera de juego. Después de asesorar al gobierno de Bill Clinton y liderar el Banco Mundial a mediados y finales de los años noventa, y de ganar un Premio Nobel en 2001, el economista de la Universidad de Columbia pasó a ser uno de los críticos más agudos tanto del abandono de la clase trabajadora por parte del Partido Demócrata como –de manera clave– de las desigualdades y desequilibrios de poder originados por la globalización en los países del Sur.
La presidente del PT, Gleisi Hoffmann, habló sobre el triunfo del ultraderechista Bolsonaro, la designación del juez Moro como ministro de Justicia de Brasil y sobre el futuro del gigante suramericano. Hoffmann aseguró que “el juicio a Lula tiene que ser anulado. Lula debe tener el derecho a juicio justo” y remarcó que este es “el peor momento” de la democracia brasilera.
La enfermedad narcisista tiene carácter degenerativo y se va empeorando al paso del tiempo. El personaje es como esos niños que siempre les gusta ganar y cuando pierde, se llevan la pelota. Es evidente que en las elecciones del 6 de noviembre último perdió la mayoría en la Cámara de Representantes, y no le sirve de consuelo el haber aumentado en el Senado.
Además de repudiar la muerte del joven Mapuche Camilo Catrillanca, diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos demandaron terminar con la aplicación de la Ley Antiterrorista en los territorios Mapuche y sacar a la policía militarizada que tiene copada varias zonas donde habitan las comunidades indígenas.
Varios sindicatos argentinos del transporte concilian hoy posiciones para realizar un paro total la semana entrante en reclamo por la vigencia del impuesto a las Ganancias.
Caminar, caminar y caminar hasta que los pies revienten, hasta que el cuerpo no pueda más. Avanzar y avanzar hacia el lejano norte, aunque no suponga, tal y como muchas crónicas nos resumen, encontrar el “sueño americano”. Porque bien al contrario, la razón principal de que miles y miles de mujeres y hombres, de ancianos y niñez hoy atraviesen bosques, ríos, montes, desiertos y barreras policiales en Centroamérica, no es esa hipotética búsqueda de la tierra prometida cual relato bíblico que nos están contando; la verdadera razón es huir de la pesadilla en la que se han convertido sus países de origen.
