
Sin lugar a dudas el mundo está convulsionado. O ya a esta altura es una locura pensar que está, sino más bien vive en un estado permanente de cambio y convulsión producto de la aceleración de la economía y el desarrollo tecnológico. Lo cierto es que, desde el siglo pasado, la historia experimentó cambios constantes que llevaron el devenir al escenario de hoy día: un escenario donde el propio modelo capitalista neoliberal está en jaque, con sus bases fundamentales tambaleando mientras la economía exige nuevas agendas liberalizadoras para afianzar el modelo. Sin lugar a dudas, estamos frente a una encrucijada que se puede resolver con más neoliberalismo, con un modelo nuevo que provenga de un nuevo líder mundial, o pensando una economía distinta e inclusiva entre todos.
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