Nuestra época no está orientada por el bien común. Es una época histérica, violenta, insolidaria, de un pragmatismo contemporizador exitista y autocomplaciente, llena de jactancias, de atropellos, de vicios, de corrupciones e impunidad: – La corrupción, el vicio y la impunidad está llevando al Pueblo Chileno a la decadencia moral-. Nada se deja, por supuesto, para la vida futura, desde que no se cree en ella. Se quiere gozar sin dilación de todos los bienes materiales del consumo. Se ha olvidado la disciplina estoica y el renunciamiento cristiano. Se sobrevive en el marco del legado impuesto por la dictadura cívico militar que tiene como base la mentira generalizada y la Constitución / Artilugio de 1980…
La mujer indígena nahua, María de Jesús Patricio Martínez, visitó este martes la Ciudad de México para buscar firmas que le permitan obtener su registro ante las autoridades electorales del país y competir en las elecciones presidenciales de 2018 como candidata independiente pero en representación de las comunidades indígenas.
Cuando en abril del 2016 fue publicada la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) sobre el bufete panameño Mossack Fonseca, quedó en evidencia algo que estuvo casi cuatro décadas: cómo operan los servicios offshore para las grandes empresas transnacionales y grandes fortunas, cómo gestionan, hacen registros, conducen y operan una entidad en un país extranjero a fin de obtener beneficios financieros, legales y fiscales.
En el período republicano, (1038-1973), el Congreso Nacional debía decidir entre las dos primeras mayorías y, generalmente, lo hizo por el candidato presidencial que obtuviera el mayor número de votos. Ocurrió en 1946, entre el radical Gabriel González Videla y el conservador socialcristiano, Eduardo Cruz-Coke; en 1952, entre Carlos Ibáñez del Campo y Arturo Matte Larraín; en 1958, entre Arturo Alessandri Rodríguez y Salvador Allende Gossens; en 1970, la disputa en el Congreso se dio entre los dos últimos candidatos de 1958.

