La expresión “pato cojo” se usa en para designar la última etapa de un gobernante que está en el periodo de salida, tiene su origen en los mercados financieros británicos del siglo XVIII, y de allí pasó a la política. Según The Dictionary of American Slang, “Pato cojo” es la expresión coloquial (slang) de alguien que no paga sus deudas.
El periodista mexicano Cándido Ríos Vásquez murió acribillado el martes 22 en Covarrubias Hueyapan de Ocampo, en el sur de estado Veracruz, cerca de las viejas capitales petroleras de Coatzacoalcos y MinatRíos, según informa la prensa local e internacional, que lamentablemente omite la edad del trabajador de prensa asesinado.
La historia de una fuga que fue masacre
“Muerte al Islam”, “vais a morir” o “fuera moros de mierda” son sólo algunos ejemplos de los mensajes que han proliferado en los últimos días en España a raíz del doble atentado en Cataluña que costó la vida a 15 personas y dejó a más de 130 heridas.
El endeudamiento no es sólo un efecto de un contrato financiero. Involucra la vida social y sus proyecciones, condiciona nuestros actos y limita el alcance de la política. Nos condiciona a los intereses del gran capital y no diferencia entre trabajadores y productores, empleados y cesantes, estudiantes y jubilados, ni niveles de ingresos. La única dualidad se da entre el acreedor, que es el dueño del capital, y el deudor, sometido a pagar la deuda con la venta de su trabajo.
Si a alguien que no conoce los intrincados vericuetos de lo humano (pongamos, como ejemplo, un ser extraterrestre), se le intentaran explicar muchas de las conductas que tenemos quienes hollamos este planeta, nos veríamos en serias dificultades.
En el 2014, salió Obama con sus once ovejas a dar una conferencia de prensa con carácter de urgente, fue por allá de principios de verano; habló de una crisis de niños migrantes que viajaban solos hacia Estados Unidos en busca de sus padres o huyendo de la violencia en sus países de origen. Por supuesto, no se habló de la violencia institucionalizada, se refirió a las maras, como clicas criminales. La “crisis” como él le llamó, tiene más de 20 años, y ha tenido carácter de urgente desde entonces.
Benyamin Netanyahu y seis de sus antiguos y actuales ministros, todos ellos criminales de guerra, podrían ser arrestados si ponen el pie en España.