Las noticias indican con adecuada alarma que el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) evoluciona con características epidémicas en el país, especialmente en algunos grupos etarios y en ciertas regiones de él, y que lo mismo sucede con otras enfermedades de trasmisión sexual (ETS), como la gonorrea, la sífilis y la hepatitis A y probablemente con el herpes simple. Sin lugar a dudas, la permanencia y el aumento de estas enfermedades trasmisibles y prevenibles, representan una condena categórica al manejo sanitario actual de estos procesos biológicos y sociales en el país. Ellas también indican el rotundo desastre de las presentes prácticas de salud pública en Chile y la bancarrota de los fundamentos teóricos usados por los gestores y los propiciadores de estas prácticas. Esto es también así porque la epidemia de ETS en curso es un grupo más de enfermedades trasmisibles que se agrega a las epidemias recientes de diarreas por vibriosis, por salmonella y Escherichia coli, de tos convulsiva, de meningitis virales y bacterianas, de virus Hanta, de infecciones intrahospitalarias y al estancamiento en la disminución de la tuberculosis. En el desarrollo e implementación de políticas de salud pública en Chile en las décadas de los 1950, 60 y 70 la Universidad de Chile y su departamento de salud pública y el departamento de salud pública del Colegio Médico tuvieron un papel preponderante. Estas políticas fueron en general efectivas y adecuadas a las realidades del país y responsables de las mejoras en este ámbito y de otros, de la práctica médica en aquella época.
Leer más