
El pésimo desempeño de la economía china y la velocidad con que caen las reservas del banco central de ese país se suman al desastre provocado por la caída de los precios de exportación en Rusia y en Brasil, Argentina, Sudáfrica, Venezuela y los países de África, Asia o América Latina exportadores de petróleo y gas o de materias primas minerales o agrícolas. Para completar este panorama económico, la Unión Europea está estancada y en crisis política, al igual que Japón y Estados Unidos, cuyo crecimiento económico no alcanza a compensar siquiera el crecimiento demográfico y, por consiguiente, equivale a una caída del PIB per cápita.
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