
Febrero quedó atrás. Una melancólica nostalgia cruzó ya el fin del que fuera alguna vez un festival internacional de la “canción”. Un evento modificado muy a tono con el proceso de globalización tecnológico-mercantil al cual nos subió de manera inconsulta la dirigencia de este país, mediante la imposición de una modernización neoliberalista. Algunos destacados columnistas de diversos medios han llamado la atención sobre los resultados de algunas encuestas en las cuales se evidenciaría una situación aparentemente anómala: los chilenos estarían felices a nivel individual-privado, pero molestos con la marcha de las principales instituciones del país, en particular hoy, con las situaciones de corrupción, colusiones y faltas a sus tareas en que han incurrido nuestros políticos, el poder económico y judicial. Traducido, se plantea de nuevo el tema de las paradojas de la modernización. Por un lado, buenos resultados macroeconómicos-productivos, avances en algunas tareas público-estatales, entre otros aspectos; sin embargo, al mismo tiempo que las elites de poder insistían en las bondades del modelo, se expresaba el malestar de los chilenos respecto a esta supuesta marcha triunfal.
Leer más