
Cuándo la mañana de este martes miles de bruselenses bajaban a los metros y otros hacían sus trámites de embarque o arribo en el aeropuerto de Zaventem, aunque pudieron imaginarlo, pocos podían creerlo, que frente a ellos el espectro infernal de la guerra se estuviera desplegando. A todos ellos y a millones de europeos ahora si se les acababa de declarar la guerra.




El presidente Evo Morales instruyó el miércoles a la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar) estudiar opciones jurídicas para llevar el problema de las aguas del manantial Silala que, nacidas en Bolivia, abastecen sin contraprestación alguna hace más de 100 años a varias ciudades del norte de Chile.

Estuvo siempre al frente del proceso, durante más de 60 años.
“No sabemos bien lo que Rosa Luxemburg quería decir con ‘barbarie’ cuando, en el verdadero comienzo del siglo XX, en la Gran Guerra, reconocía para la marcha de la historia una encrucijada inevitable: o adopta el difícil camino del socialismo o se hunde en la barbarie… Barbarie: una vida social cuyo trascurrir fuera el discurso de un idiota, lleno de ruido y de furor y carente de todo sentido. Ausencia de sentido, he ahí la clave de la barbarie”.