
Consideremos algunos de los motivos por los cuales nuestro “príncipe valiente”, con pinta de joven deportista, pero con “arrugas en las arrugas”, nos ha hecho saber para querer emigrar de tan monstruoso país, que persigue sin piedad a los ricos y ampara los pobres y mapuches.
En este país del Sagrado Corazón, el Ministerio Público se ha atrevido a imputar a la mayoría de los ex candidatos presidenciales – Pablo Longueira, Laurence Golborne y yo mismo -, de los partidos políticos, donde milita la “gente decente”

Una de ellas viene de Holanda. Ir a la huelga trabajando normalmente, pero con un ‘detalle’ relevante…he ahí lo novedoso.
El remozamiento del sistema político se convirtió en una necesidad ineludible para la elite, luego que estallara en febrero de 2015 una interminable sucesión de casos de corrupción que han remecido al país por más de un año, dejando al desnudo el maridaje entre grandes poderes económicos y la casta política. La mayor parte de los políticos tradicionales han sido instrumentalizados por la clase empresarial para su beneficio, llegando a controlar sus decisiones o acciones de manera subrepticia, a través del financiamiento de sus campañas, el cohecho o la coima.
“Una tarde de noviembre, cerca de la desembocadura del río Sin Nombre en el Pacífico, un hombre y un perro, de pie uno, echado el otro, parecían vigilar sobre una roca las entradas de los estrechos que forman allí las islas del archipiélago. La soledad y el silencio cercaban al hombre y al perro: al frente, el mar y las islas; a sus espaldas, los altos picachos nevados y las tierras inexploradas aún. Parados sobre la roca, agitados por el viento y salpicados por el rocío de alguna ola que reventaba con fuerza, vigilantes, inmóviles, eran lo único humano que alentaba, por allí.”
A lo largo de ocho kilómetros, la avenida Libertador General Bernardo O’Higgins, es la principal avenida y columna vertebral de la ciudad de Santiago, capital de Chile.
