
La historia muestra que los poderes económicos y políticos, en cada época, han buscado corromper a las fuerzas armadas de muchas maneras. Y ello nos ha llevado a grandes tragedias: sangrientas guerras civiles en el siglo XIX, cruentos golpes de Estado en el siglo XX, desfalcos millonarios de las arcas fiscales, connivencias vergonzantes con potencias extranjeras, dictaduras opresivas, crímenes de lesa humanidad, masacres indiscriminadas. Se trata de una larga cadena de hechos vergonzosos e indesmentibles.




La Sra. Bachelet viaja por Suecia, oficialmente, cuando en Chiloé humean las barricadas, el país está cortado, hay personas que no se pueden mover hacia el continente, florecen las antiguas ollas comunes (habituales en dictadura) y el gobierno democrático está a un tris de reprimir de manera violenta. Seguirá viaje a Reino Unido. No viaja por una obligación ineludible con la ONU o con la Unión Europea. No la espera un rey que está a punto de abdicar o una reina enferma de enfermedad terminal. Viaja, principalmente, para reunirse con inversionistas europeos que pueden estar desconfiando de Chile; las reuniones con ellos son postergables.

Las organizaciones locales de Paine, comuna de la Región Metropolitana, entregaron una carta a la autoridad ambiental pidiendo participación ciudadana frente al proyecto de expansión de la planta de Monsanto. No sólo rechazan el proyecto actual, sino piden que Monsanto inicie un plan de retiro de la comuna para poner fin al daño ambiental y en la salud ya causado por el funcionamiento que la planta tiene hasta ahora. Se trata de una planta que recibe semillas provenientes de los cultivos transgénicos para su selección y exportación, como también de semillas convencionales. En el proceso se utilizan elevadas cantidades de insecticidas y fungicidas para tratar las semillas.