
En los últimos días hemos vivido una intensa discusión acerca de las pensiones de los chilenos. Las pensiones que afectan a la vejez del 80% de la población, al porcentaje no poseedor de las riquezas nacionales, ya que el 20% más rico cuenta con recursos para que vivan bien varias generaciones de sus familias. Se han lanzado miles de ideas, incluso hemos tenido que aguantar las piñericosas de José Piñera, pero, en ninguno de los análisis que he leído, se profundiza en el efecto que esta situación produce en la totalidad de la economía. Me ha sorprendido, quizás he sido muy superficial al leerlos, pero tampoco se analizan los impactos de una vejez pobre en el conjunto de cualquier sociedad. Digo vejez pobre, porque la mayoría de las pensiones son inferiores al sueldo mínimo y todos sabemos que nadie puede vivir con éste.







El ministro en visita extra ordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Mario Carroza, condenó a siete miembros del Ejército en retiro por su responsabilidad en los delitos de secuestro calificado de Miguel Nash Sáez, Jesús Cañas Cañas y Juan Jiménez Vidal, y de homicidio calificado de Marcelo Guzmán Fuentes, Juan Calderón Villalón, Luis Lizardi Lizardi, Julio Cabezas Gacitúa, Julio Córdova Croxato, Mario Morris Barrios, Humberto Lizardi Flores y Juan Valencia Hinojosa, prisioneros políticos ingresados al centro de detención de Pisagua en septiembre y octubre de 1973.