
En el sentido discurso que leyó el ministro de Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, el pasado 26 de abril en Berlín, el político socialdemócrata hizo más que reconocer las falencias en el trabajo de la diplomacia germana a la hora de enfrentarse a la cruda realidad que se imponía en la Colonia Dignidad, ese enclave germano ubicado en la zona centro-sur de Chile. Lo que buscó fue, más bien, expresar el arrepentimiento oficial por un período oscuro de la historia reciente de su país.


Ante la crisis socio ambiental producida por la industria salmonera y la marea roja en el sur del país, que particularmente ha afectado de manera contundente al Archipiélago de Chiloé y a los pequeños pescadores artesanales que ha estallado en las últimas horas, como expresión de hastío de la ciudadanía afectada en su calidad de vida, empleabilidad y salud pública, las organizaciones sociales y políticas pertenecientesal FAÑ, solidarizaron y apoyaron las acciones de movilización social, llevadas adelante por la comunidad directamente afectada, así como por quienes en solidaridad con ella, se han plegado al conjunto de movilizaciones a lo largo y ancho de la Región de Los Lagos.
Desde 1911, con las leyes de Robert Michels, los partidos políticos, son organizaciones oligárquicas que se auto-reproducen en el poder y, es evidente, que su fin es mantener una pequeña minoría de dirigentes políticos-profesionales que se distribuyan los cargos públicos y aquellos que surgen de los procesos electorales. 
Hace 20 años 

