
El Gran Dinero: su significado en las elecciones de 2016
Introducción de Tom Engelhardt**
Sinceramente, esto no tiene arreglo. ¿Cómo responder a un multimillonario* convertido en un toro que arrasa con todo en la arena política? En el Estados Unidos de 2016, la respuesta es obvia: al ruedo no entran los subalternos sino el propio matador: otro multimillonario, por supuesto. Por eso, Michael Bloomberg está amenazando ahora que entrará en la lidia como candidato de un tercer partido. Según el New York Times, está pensando en gastar por lo menos 1.000 millones de su fortuna de 36.000 millones de dólares (¿o son casi 49.000?) si como parece Donald Trump y Bernie Sanders (hasta ahora el único candidato en carrera que no está respaldado por multimillonarios, por lo tanto una amenaza real para cualquiera de ellos) de verdad podrían ser elegidos para la presidencia. Por supuesto, si quisiera, Bloomberg podría poner miles de millones de dólares en la carrera presidencial, ya que su fortuna supera en 11 veces o más la de Donald Trump (y podría decidir la elección hacia los republicanos o, si ninguno de ellos acabara con una mayoría en el Colegio Electoral, incluso instalarlo en la Casa de los Representantes, haciendo de Paul Ryan el equivalente del Tribunal Supremo en Bush v. Gore**).
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