En este eufemístico Chile, que a la tortura la llama apremios ilegítimos o al vulgar cohecho, exacción ilegal, ya podemos decir con absoluta claridad que muchos hemos perdido la capacidad de asombro, y obviamente, muy previsible las normas que aprueba el buque insignia de esta Cleptocracia, como en este caso, en que se institucionaliza la “detención por sospecha”, facultad que la ley entrega discrecionalmente a cualquier carabinero, sea éste el que pasea un perro, blande una luma, conduzca a velocidades siderales motocicletas o carros-cárceles ambulantes, o vaya montado en un caballo percherón.
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