
El largo y sostenido esfuerzo, durante décadas, de los hacedores de paz en Colombia comienza a dar sus frutos, mediante el nuevo impulso recibido con la mediación venezolana, cubana, noruega y papal. El apoyo de Raúl Castro y el gobierno cubano, así como las recientes declaraciones del papa Francisco ayudaron poderosamente a destrabar un largo proceso de negociaciones que parecían interminables. Fueron decisivos los paros campesinos y las movilizaciones de los indígenas de Colombia que, simultáneamente al conflicto con Venezuela en la frontera debido al contrabando de bienes subsidiados de este país y a la infiltración de paramilitares colombianos en la República Bolivariana de Venezuela, colocaron al presidente Juan Manuel Santos ante una presión social interna y otra externa y lo obligaron a no ceder ante la presión y el chantaje de la ultraderecha colombiana dirigida por el ex mandatario Álvaro Uribe.
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