En los inicios del Festival(1), en un primer comunicado, el subcomandante Moisés da un mensaje en que enumera uno a uno a los pueblos originarios allí presentes. Los menciona de uno a uno desde el Yaqui hasta el Ikoot sin orden alfabético. Son treinta y cinco. Los mencionados sienten que los otros saben que están allí.

Con un histrionismo a la altura de las compañías que se presentan por estos días en el Festival Santiago a Mil, los actores políticos y gremiales iniciaron el lanzamiento de la agenda laboral del segundo mandato de Michelle Bachelet. Una agenda centrada en reformas a los derechos colectivos del trabajo, pieza angular de la institucionalidad que enmarca las relaciones laborales, pero cuyo objetivo no es otro que limar asperezas formales del Código del Trabajo, para ponerlo más a tono con las normativas que imperan en los países de la OCDE.
El ministro en visita extraordinaria de la Corte de Apelaciones de Santiago para causas por violaciones a los derechos humanos, Mario Carroza, dictó sentencia en la investigación por el delito de homicidio calificado de Luis Ricardo Herrera González y Mario Parra Guzmán, ilicitos perpetrados el 27 de septiembre de 1973, en Santiago.


El Colegio de Periodistas de Chile, ante el ataque al semanario satírico francés Charlie Hebdo, en el cual murieron doce personas, junto con rechazar el atentado sufrido por los trabajadores de ese medio de comunicación, solidariza con los periodistas y con el pueblo de Francia y con todos “quienes se sienten vulnerados por este alevoso ataque que horada el espíritu de tolerancia y respeto hacia las ideas divergentes”.
Las reformas laborales no van en la dirección correcta. “Es probable que permitan mejorar el trámite de la negociación colectiva y que hasta obliguen a los patrones a concordar con el Sindicato la extensión de beneficios, pero hay millones de trabajadores a los que esto no les significará nada”, afirmó Manuel Ahumada Lillo, presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGT–CHILE)