Capítulo III de la telenovela “Pitucos con plata…”
En este melodrama del PentaGate todos los varones empleados arribistas tienen un solo nombre: Hugo, Jorge, Iván…, a diferencia de los aristócratas ejecutivos que tienen dos nombres: Carlos Alberto, Carlos Eugenio, Manuel Antonio… Para los dueños de Penta, su ex empleado – un espinita – Hugo Bravo es, nada menos, que la reencarnación de Judas que, por su traición y “deslealtad” está llevando al dios Mamón a los tribunales de Pilatos. Hay otra versión del evangelio – la iglesia católica llama “apócrifos” – que presentan una versión gnóstica de Judas, por la cual lo presentan como el mejor discípulo de Jesús – cumple su misión de entregar a Jesús para que salve a la humanidad –. En el caso de Hugo Bravo, para los dueños de Penta es el traidor que vende a sus amos en provecho propio y, para otros, es el apóstol que lleva a cabo el cometido de destapar la olla de robos, abusos y pillerías de Penta-UDI – como debiera llamarse, en realidad, este partido -.
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