El 8 de noviembre pasado, se publicó en “El Clarín” de Chile, un artículo titulado “Falsa Conciencia: Un Peligro para Latinoamérica”. Ahí se mencionan los factores y causas que han determinado que la derecha sea aún una fuerza sumamente potente en la región latinoamericana. Se indica además, que este fenómeno crea un enorme riesgo para las próximas elecciones en Argentina y Venezuela.


Desde el exterior uno de los contactos más frecuentes con el país es el que uno obtiene a través de las emisiones de TV Chile. Para quienes seguimos el panorama político seguramente uno de los programas más vistos debe ser “Estado Nacional” y creo que a los que vivimos fuera debe habernos sorprendido las peyorativas palabras usadas en la pasada emisión de ese programa por el Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés en referencia a quienes no tienen casa propia y deben alquilar una lugar para vivir: “pobretones” es la expresión que Valdés utilizó. Por lo demás el deslenguado ministro se refería así a la mayoría de la población chilena, ya que—por lo que yo sé, aunque admito no tener estadísticas a mano—pese a todo el boom inmobiliario en el país sólo una minoría tiene casa propia.
La Falange se convirtió en Partido Demócrata Cristiano, pero este, ¿pagó las deudas contraídas por aquella? ¿Evolucionó hacia la posición que pontificó a viva voz en sus inicios? Me temo que no.
Detrás de los atentados terroristas en París, existe una larga y compleja trama de la historia humana, que no sólo es la respuesta de una rígida religión monoteísta, sino también son las consecuencias de un expansionismo de las potencias occidentales plagada de muerte, injusticias y horrorosas aberraciones que han ido acentuando la división entre los pueblos en casi todo el mundo, hasta producir los “hombres extremistas”, una especie de fenómeno en que la única verbalización del lenguaje solo expresa un “yo” centrado en el odio, sin fronteras ni nacionalidades.
En estos momentos de crisis de las instituciones, en que los empresarios piden perdón por coludirse, miembros del Ejército roban plata de su presupuesto, la iglesia defiende a los pedófilos, se hace fraude en el football y los partidos políticos se pelean por cupos y aportes de las empresas privatizadas en dictadura, los electores tendremos una difícil tarea para decidir nuestros votos.
“Lo que comienza espurio, termina espurio Y esto terminó bien espurio”. La frase del Ministro del Interior Jorge Burgos se refiere al escándalo, otro más, que remece al país esta vez desde el fútbol profesional: su presidente saliendo por la puerta trasera, con destino a USA en medio de un arrebol de sospechas y atributos propios de un delincuente común.