Mientras que dos ex presidentes y actuales pre candidatos, más el otro ex, el DC Eduardo Frei (involucrado en prácticas corruptas de campaña), se lucían bajo los reflectores durante el fallo de la Haya junto con la presidenta en la “defensa de la soberanía nacional”, lo que significa por lo demás aceptar las lógicas de proyección del poder territorial y de desposesión y acumulación impuestas por las castas político-económicas y castrenses chilenas a través de su Estado, cerrándose con vulgares discursos patrioteros a negociar de buena fe con el Gobierno de Evo Morales una salida soberana de Bolivia al mar, ME-O, el precandidato puntero en las encuestas y proclive, en campañas anteriores, a un tipo de entendimiento sobre el tema con el país hermano, continúa brillando por su ausencia.
La casta política y la plaga de burócratas mediocres que abarrotan el aparato estatal se han transformado en un peligro para Chile, así lo demuestra el fallo de La Haya.


El pasado 9 de septiembre, un grupo de diputados del partido Demócrata Cristiano presentó un proyecto de ley que busca establecer medidas de reparación a las victimas de violaciones a los derechos humanos. 
Como si les faltara para la cuota, el gobierno de Michelle Bachelet agrega a sus estruendosos fracasos a la cabeza del gobierno, el que corresponde a su política exterior.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció el jueves en La Paz su decisión de acercarse “personalmente” a su homóloga chilena, Michelle Bachelet, para comenzar el diálogo con ese país y retomar una amistad abonada en el periodo 2006-2010, horas después de que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenara la prosecución del juicio marítimo boliviano a Chile, en La Haya.