
La historia no se repite: el perpetuo retorno es sólo un espejismo. Como decía el gran pensador peruano José Carlos Mariátegui, “ni calcos, ni copias”, así, el Chile de octubre de 1972 es muy distinto del actual, en pleno siglo XXI, sin embargo, es muy loable no caer en la tontería del “nunca más” pues, seguramente, las bestias fascistas tendrán otras caras y se expresarán de otra manera. Según el escritor belga Armand Mattelart, en su obra La espiral, en 1972 la burguesía fue a la escuela de Lenin, es decir, supo apropiarse de los grupos sociales y las entidades gremiales y, sobre todo, de las capas medias, desarrollando una línea de masas hasta entonces inédita en los partidos oligárquicos chilenos.



Eso es lo que genera la reaparición de los señores dueños de camiones en la escena política del país. No han cambiado mucho. Ellos serían las “víctimas” de un estado de violencia y subversión desatada, adjudicada a grupos mapuche, y donde el Estado chileno ha mostrado su “ineficiencia”. Porque ellos sí lo saben: este Estado es “su” Estado. Está para proteger sus derechos. Son, además, “apolíticos”, cómo no. Sólo les interesa poder trabajar “tranquilos”. Los otros, todos aquellos que ven las cosas de otra manera son calificables de “terroristas” o subversivos. Nunca les ha interesado mucho que se sepa aquello que llaman pomposamente, “diálogo”.
En alerta se mostró el vicepresidente del Consejo Nacional de Defensa de la Pesca (Condepp) y dirigente del Biobío, Nelson Estrada, luego de conocer el anuncio de la Subsecretaría de Pesca de entregar cuotas de pesca pelágicas en la región durante octubre. Esto como compensación por la crisis que vive el sector en un periodo donde estos recursos se encuentran en pleno desove.
Una importante disminución en sus excedentes por venta de cobre registró Codelco durante el primer semestre del año en curso, los cuales llegaron a 875 millones de dólares, cifra que se compara muy desfavorablemente a los 1310 millones obtenidos en el periodo enero-junio del año 2014. Los 875 millones representan una caída de aproximadamente un 33 por ciento respecto al año anterior. Por tratarse de una minera del Estado, estos números tienen un fuerte impacto en los ingresos fiscales.
Ministritos arrodillados, pseudo autoridades medrosas y tiritonas, preocupadas, atrapadas en sus debilidades y cobardías, sometidas por teléfono celular a los empresarios bravucones que bloquearon las vías, agredieron a personas y no dejaron el paso libre a miles de ciudadanos.
La Confederación de Trabajadores del Cobre acusó a Codelco de infringir el protocolo de acuerdo que tenían al negarse “a entregar soluciones reales” a las demandas de los trabajadores, lo que significó el quiebre de la mesa de negociaciones que comprometió el 12 de agosto con los contratistas y subcontratistas.