
Una de las frases geniales de un antiguo jefe de mi antiguo partido, Izquierda Cristiana, Bosco Parra, decía que “el cristianismo es la utopía de la igualdad” y, el socialismo es la forma real para llevarla a cabo. Entre los 60 y 70, del siglo XX, la alianza entre cristianos y marxistas era el gran sueño de los sectores populares para cambiar a América Latina. La Teología de Liberación y las comunidades cristianas de base tenían un enorme poder transformador en todo este Continente: la doctrina del Concilio Vaticano II, con el Papa Juan XXIII, sumado al aporte de de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas de Medellín y Puebla, permitieron “la irrupción de los pobres en la Iglesia” – frase pronunciada por el eximio teólogo, Ronaldo Muñoz, S.S.C.C. -.
Leer más