
Chile es el único país en el mundo en que su gobierno, por decreto, obliga a sus habitantes a iniciar sus actividades en la penumbra de la noche y bajo el penetrante frío de la madrugada, fijando como permanente el horario de verano. Medida adoptada vulnerando la normativa del Tiempo Universal Coordinado que indica que debería retrasar su horario en dos horas. Y, lo más importante, quebranta mecanismos fisiológicos neuronales y endocrinos propios de todo ser humano, perjudicando la salud y la calidad de vida, especialmente del sector más vulnerable: los niños pequeños. Esta errónea decisión fue increíble, dado que existe sólido consenso científico en considerar inadecuado mantener el horario de verano durante todo el año atendiendo que la luz natural es clave para activar los procesos biológicos del cuerpo. La situación equivaldría al absurdo que un gobierno, para evitar cambios, decretara que la población usara ropa de verano durante todo el año. Con toda razón, José Maza, premio nacional de ciencias, califica la medida como “una soberana tontera”.
Leer más